Sobre Omoide Yokocho
Hacia 1946, la zona frente a la salida oeste de Shinjuku era un campo de escombros. Allí creció un mercado informal, la Lucky Street, de puestos separados por una sola tabla. Cuando la fiscalización dificultó la venta de platos hechos con harina, muchos pasaron a asar menudencias de cerdo y de res. El callejón de hoy es heredero directo de eso: unos 60 locales, más de la mitad de yakitori o motsuyaki.
Las barras tienen pocos asientos, el humo de las brasas se pega a la ropa y el menú a veces viene solo en japonés: señala, sonríe y pide con calma. En muchos izakayas, un aperitivo de entrada llamado otoshi llega sin pedirlo y se cobra por persona. No es una estafa, es costumbre.










